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TIME

Dicen que se avecina un zorro...

Como todos saben, o por si no lo sabían, nunca me ha gustado el Gangnam Style, nunca!. Sin embargo, me acaban de pasar el dato de que hay gente diciendo que esta canción va a reemplazar al Gangnam Style. Sí, "The Fox", el zorro, del dúo noruego Ylvis.

Vamos a ver, a pesar de que nunca me ha gustado la onda PSY hay que reconocer su 'hazaña': Hizo bailar al mundo (bueno gran parte de él) con su Gangnam Style, a pesar de que CASI NADIE (a diferencia de los propios surcoreanos) sabía exactamente lo que decía la letra de la canción, únicamente pegó a nivel mundial por la música y el peculiar baile, cosa que no es de extrañarse, siempre ha sucedido con otros artistas extranjeros, sin embargo no tuvo tal seguimiento y aceptación mundial como lo tuvo PSY, en pocas palabras y en idioma peruano: "el chino la hizo, y a nivel mundial, jah!".

Ahora y afortunadamente, para mí, ha dejado de sonar el Gangnam Style, ya casi nadie habla de él, pero aquí vemos este "hit" que amenaza con "destronar" al Gangnam Style, ¿Con un baile innovador? No, vamos! esos movimientos son similares a las coreografías de Beyoncé y Lady Gaga. ¿Con una música más pegadiza? No tanto, la verdad. ¿Entonces? La diferencia está en que, en este caso, SABEMOS LA LETRA, y qué letra, y qué coro endemoniadamente bueno! (Eso fue un sarcasmo, por si acaso). Al demonio con contenidos profundos o cuasi metafóricos, no, que sea básico nomás, tan básico que peca de trolleo.

Y es que es eso, un video humorístico, una canción joda como cualquier otro programa cómico sea de TV o de radio puede crear, porque Ylvis más que cantantes pop, son un dúo comediante, y reconozco que el video me arrancó una sonrisa, pero vamos, de ahí a que sea la onda mundial que sonará en las radios, en las discos y en cualquier lugar hasta reventar...solamente lo dirá el tiempo.

Dicen que ya tiene más de 50 millones de visitas en YouTube, bueno, el Gangnam Style llegó a más de mil millones y medio. ¿Llegará a superarlo? ¿Será mi nuevo tormento? Veremos que pasa en las próximas semanas.

Buffy Sainte-Marie: Illuminations (1969)

Gracias a Carlos por recomendarme a esta artista folk, Buffy Sainte-Marie, y luego de posponerlo en muchas veces pude por fin oír este disco. ¿Qué puedo decir? Muy aparte de la opinión de los críticos sobre este álbum, esta es mi apreciación personal:

1. "Nunca juzgues un libro por su portada". Cualquiera que vea tanto la portada como la parte de atrás del LP Iluminations, lanzada en 1969, pensará que se trata de un álbum folk más. Pero no, en sí este álbum escapa del folk y cae en el sonido experimental, esto se expresa en casi la mayoría de las canciones que lo componen: La palabra "Magic" se menciona varias veces, eco de voces y sonidos electrónicos creando un efecto etéreo.






2. El sello "Vanguard Records" se caracterizó por cobijar a muchos artistas del género folk siendo Joan Baez la más conocida y con la que en muchas veces se le ha comparado a Buffy Sainte-Marie. Sin embargo, me es asombroso que el sello haya querido salir un poco de la línea apostando por el género experimental con este sexto álbum de Buffy. Una iniciativa a mi parecer bastante interesante.

3. Como dije inicialmente, el álbum no es del todo experimental, "Guess Who I Saw in Paris" y "He's a Keeper of the Fire" son excepciones.

4. Illuminations entra a mi lista de "Discos-que-no-son-para-pasar-el-rato", clasificación personal en las que pongo (y quizás les suene exagerado) a los discos en los que les tengo que poner los 5 sentidos y disfrutar de esa experiencia auditiva que transmiten.

:)












No me gustan los zoológicos.

Aquella vez, no recuerdo cuántos años tenía, era un puberto. Casi nunca salía con la familia a pasear pero aquella vez se les ocurrió ir al zoológico, todos estaban encantados, yo no era la excepción. Cuando llegamos pues la escena era lo convencional: Mucha gente, niños corriendo, era nublado.

"Mira al hipopótamo!", "Mira al león!", "Mira al mono!", "Mira al cocodrilo!", "Mira al Ñú!". Sentía que algo no me empezaba a gustar, algunos se quejaban de que el león no hacía nada, sólo dormía; el mismo juicio era para el hipopótamo sumergido en su laguna. El tigre caminaba de un lado para otro dentro de su jaula.

En eso mi padre y mi hermana me llaman: "Ven a ver al oso!". Fuí a verlo, estaba en un gran área verde, lo ví salir de una gruta (simulando una cueva quizás) y paseaba, cuando estuvo cerca de nosotros puede ver su rostro, sus ojos, aquella mirada pasiva, la forma de su hocico, su andar. Había visto otros osos en la televisión anteriormente, pero esos osos lucían radiantes sin embargo este no. Era triste, sus ojos me expresaban tristeza, sus movimientos, lucía agobiado, nuevamente su mirada triste, sentí que algo se quebró dentro de mí, lo tengo vivo en mi mente, me esfuerzo para no soltar una lágrima.

De repente, alguien le lanzó una naranja cuál tiradero de basura. Pese a la advertencia del guardia la falta ya estaba cometida. El oso recogió y partió la fruta por la mitad con sus garras, luego la devoró. La gente gritaba, querían tenerlo cerca: "El oso! El oso! El oso!". Pero el animal se limitaba a acercarse apesumbrado, sus ojos tristes, sus mismos gestos. Me dió rabia. "Imbéciles!, Imbéciles!, Imbéciles!" decía dentro de mí.

Luego de eso, miramos a otros animales y aves. Cuando estuvimos de regreso, no pronuncié ninguna palabra, pensaba en aquel oso, en aquellos otros animales que estan dormidos en aquel suelo de cemento. "El oso es fuerte, es característico de él, partió esa fruta con mucha facilidad, hubiera sido fácil también partir en dos la cabeza de aquél individuo que le lanzó la fruta.", pensaba. Aquella imagen nunca se iba a borrar de mi mente.

No me gustan los zoológicos.




"...Logo sou o menino que abriu a porta das feras/ No dia em que todas as famílias visitavam o zoo / O zoo..." "...Logo sou o menino que abriu a porta do zoo/ A porta do zoo, a porta do zoo, a porta do zoo / Zoo, zoo, zoo..."

"España, aparta de mí este plástico" por Rebeca Diz.

Artículo de la sección "Opinión" del semanario "Hildebrandt en sus trece" N° 149.


España, aparta de mí este plástico


En España nos la creímos. A finales de la década de los 80 éramos "el fenómeno europeo" o eso nos dijeron. Para 1990 en la península ibérica ya pocos dudábamos de que aquella bonanza sería eterna. Y al entrar el nuevo milenio éramos, sin lugar a dudas, la envidia del viejo continente, el modelo a seguir, en resumen, la última chupada del mango. Y los españoles que preferíamos ser el culo de Europa antes que la cabeza de África, nos tragamos el cuentazo mientras que los guionistas se frotaban las manos.

Cuando en 1986, Felipe González, el presidente español del Partido Socialista, iniciaba su segundo mandato, reinaba el optimismo y mandaba el mercado. Bajo la atenta mirada de Alemania y con el beneplácito de Francia, el exabogado laboralista andaluz vendió todo lo vendible y dejó a España sin el sello made in Spain. Entre 1986 y 1990 el PSOE se deshizo de 50 empresas: Seat, Viajes, Marsans, Pamessa y Motores MDB son sólo un minúsculo ejemplo. El 1996, el ultraliberalismo confeso de José María Aznar remató la faena iniciada por el ultraliberal encubierto de su antecesor con las privatizaciones de Telefónica, Edelnor, Ence, Repsol y Endesa.

Lo decían los estadistas, las encuestadoras y hasta los más reputados economistas: la globalización era imparable, el capitalismo había tirado todos los muros y la clase media se empoderaba. ¡España va bien!, lo gritaban los de derechas y lo demostraban los de izquierdas. Y para que no quedaran dudas Alfonso Guerra desapareció de la foto y Felipe González se paseó en yate por la costa francesa.

Hasta los españoles más reacios se rindieron. Y la felicidad tuvo desde entonces un nuevo domicilio: bolsillo derecho, Jirón Al Alcance de Cualquiera, sin número. Inconvenientes, imprevistos y demás desaguisados económicos se zanjaban a golpe de plástico (8.50 cm de largo por 5.3 cm de alto). Para los casos más difíciles, los que cobraban un salario basura o vivían en el desempleo intermitente, estaban las cómodas cuotas con bajos intereses que ofrecían los grandes almacenes, primero, y el pequeño comercio, después. A eso le llamaron bonanza económica y crecía imparable al mismo ritmo que se expandía el orgullo español que para fines de los 90 había alcanzado cotas insospechadas: ¡"Como en España, en ningún sitio"!, gritaban los de Alcobendas y aplaudían los de Triana al son del tac-tac de las castañuelas riojanas.

Entonces los bancos se multiplicaron, las cajas de ahorro proliferaron y la banca española se cotizaba al alza en lo mejorcito de las agencias crediticias (Standard & Poor's y Compañía). Que te querías ir de vacaciones y no te alcanzaba, el Banco Popular te mandaba a Cuba y a pagarlo en 12 cuotas. Que querías carro nuevo y el salario ya no te daba, Caixanova te lo solucionaba. Que si el matri, el depa, los muebles, los artefactos y la vaina, para eso estaba La Caixa de Galicia, la Caja Duero o el BBVA con sus hipotecas, sus "bajísimos intereses" y la renegociación del crédito si hiciera falta, que era casi siempre. La cima de la felicidad se alcanzaba el día que, rondando los 35, estampabas tu firma en el contrato de una deuda que te perseguiría las tres próximas décadas.

Prueba vigente de ello son los 258 desahucios diarios que se ejecutan en la madre patria; las interminables colas a las puertas de Cáritas y los varios de cientos de miles de compatriotas que ya han metido en la maleta el orgullo español (que al final no era tan grande) y han salido a buscar fortuna fuera del terruño. La cuota fúnebre viene a cargo de los suicidas acosados por las deudas.

El 12 de febrero pasado Pedro esperó en la calle la llegada del cartero. "Espero malas noticias", le comentó a su vecino de toda la vida durante una breve conversación en el portal de un edificio de Mallorca. En la tarde, su hijo lo encontró muerto en la cama. Al lado del cuerpo de Pedro Taberner estaba el de Jovita Rovira, su mujer. Él tenía 68 años y ella 67. Sobre el colchón, junto a los cuerpos, la Guardia Civil encontró los blísteres de las pastillas que les sobraron, una breve despedida dirigida a sus dos hijos y el sobre con la orden de desahucio, programado para el 19 de febrero, que les había entregado el cartero por la mañana. El suicidio de Pedro y Jovita conmocionó España durante 48 horas. No alcanzó para más.

¡Indignaos!, pidió Stéphane Hessel (pensador francés) en su último manifiesto. Acostumbrados a hipotecarse para ser felices, algún español despistado, probablemente gallego, preguntó: ¿Aceptan tarjeta para comprar indignación?