Reloj no marques las horas...

The Beatles (White Album): Mi (auto) regalo de Navidad

Viernes 28 de Diciembre del 2012, no recuerdo la hora pero ya era de noche aunque no muy tarde, acababa de cobrar mi sueldo, recordé que durante la Navidad muy aparte de pasarla bien con la familia en casita y de "atragantarte" de comida no había recibido regalo alguno como usualmente se hace en estas fechas. No es la primera Navidad en la cual no había recibido regalos pero aquel viernes decidí que eso debía cambiar, "Al menos me haré mi propio regalo", pensé.

De todas las veces que salía a pasear por los centros comerciales o tiendas tenía ganas de comprarme algún libro o un disco pero nunca encontraba lo que buscaba o buscaba algo que me interesara y siempre a las finales me terminaba por aburrir y no compraba nada. Pero esta vez no, "Esta vez tiene que ser diferente" me dije, así que me aventuré a ir por enésima vez a la tienda Phantom del C.C. Jockey Plaza.

Recordé el "White Album", repentinamente recordé la info que revisé hace algunos años sobre aquel álbum doble que The Beatles lanzó en 1968. 

"¿Por qué no?", pensé.

Llegué feliz a casa !!


Completé mi proeza luego de búsquedas inalcanzables y agotadoras, aunque es claro que no será la primera ni la última vez que lo haré, veremos que pasa en este 2013, por el momento sólo me queda disfrutar de este genial disco. Muchos preguntarán el porqué de ese formato LP. Bueno, me gustan los vinilos, ¿Qué le puedo hacer? :)

Yay!

Es un disco compuesto de diferentes matices, empezando por mencionar algunos como el surf-rock de "Back in the U.S.S.R", la tranquila "Dear Prudence", el nuevo "reto" que Lennon pone hacia los fans que se encargaban de descrifrar sus canciones en "Glass Onion", "Ob-La-Di Ob-La-Da" (canción que en mi opinión es la más tarada que han sacado); más adelante viene la '5-secciones' "Happiness is a Warm Gun", la acústica "Blackbird", la barroca "Piggies", la western de "Rocky Racoon", la sugerente "Why Don't We Do It In The Road?", el estilo pop de "I Will", la tonada de "Julia", la rockera "Birthday", "Sexy Sadie" (una de mis favoritas del disco), la medio 'punkera' "Helter Skelter", la nuevamente acústica "Cry Baby Cry", la lenta "Revolution 1", la caótica avant-garde "Revolution 9" y despidiendo el álbum diciendo "Good Night".


Saludos!

Navidad

Cómo agnóstico es obvio que no veo la Navidad bajo un punto de vista religioso, sino como una etapa en la cual se invoca al amor, la unión, la amistad y la paz que mucha falta le hace a este mundo.

Feliz Navidad a cada uno de ustedes. :)

"¡Pobre Jesús!" por César Hildebrandt

Artículo de la sección CELEBRACIÓN del semanario "Hildebrandt en sus trece" N° 136.

¡Pobre Jesús!

Aquí hay papanoeles que sudan bajo el disfraz invernal que los castiga y nacimientos de Belén hechos de cartón piedra mientras la gente escucha villancicos y las tiendas venden como nunca y a los pavos les vuelan las cabezas en un holocausto de huidas y plumas y hay una masacre paralela de pollos bendecidos y ofertas que no se repetirán y ferias repentinas que cesarán el 26 de diciembre, alabado sea el Señor.
Y muchas ratas blancas atronadoras, cielos que se iluminan con la pólvora, fuegos santos que te revientan los oídos. ¡Aleluya!

Y todo para recordarnos, dicen, el nacimiento de un niño que, ya crecido, se indignó con los mercaderes que merodeaban las sinagogas, con los hipócritas que juzgaban más el tener que el ser y con el establecimiento y la jerarquía que roma había impuesto con la anuencia hebrea riquería nativa, en las tierras de Judea.

Gracias al consumismo alentado por los folletos, la tele, la radio o los idiotas chistosos de RPP, el nacimiento del Dios encarnado de los católicos se convierte, al final, en una Barbie con cara de zorra, un peluche que llamará a todos los ácaros o una alhaja que al revolucionario de Galilea que dormía en un pesebre (pesebre: cajón donde comen las bestias, DRAE) hubiese indignado como ostentación y frivolidad.

No sólo hay papanoeles sudando la gota del subempleo sino nieves de farsa, trineos jamás vistos en el subtópico y -voy a vomitar- mensajes publicitarios donde las cosas que se venden pretenden ocultarse en una maleza de palabras beatíficas. Uno se acercará a Dios sacando el dinero plástico, comprenderá la inmaculada concepción entrando a un Ripley en día de gangas, repetirá el milagro de los panes y peces multiplicando su capacidad de endeudamiento, alabado sea el Señor. Y en la publicidad de canal 2 saldrá Lúcar con cara de discípulo y Beto Ortiz con expresión de estar pensando en un guardia suizo de la basílica de San Pedro.

RPP, la radio que más cerca estuvo de Fujimori, también nos habla del espíritu de la navidad y el mismo locutor que nos hace tomar la cerveza de todos los peruanos hasta que nos den diablos azules nos llama ahora a ver los copos de nieve de la publicidad, la bolsa de los repartos compasivos y el mensaje de Cristo comprimido en una tarjeta del Scotia Bank, sucursal del paraíso jamás perdido y siempre encontrable si uno tiene el efectivo suficiente.

-Jojojojó -gruñen los avisos antes de decirnos que en tal tienda por departamentos ha nacido un Jesús a transistores y unos renos con chips que llegan a volar y mordisquear el pasto de tartán donde tan bien simulan.

Luego están las señoras que se dedican a la caridad -que es la justicia por sorteo-, los escuadrones regalones, las campañas de los descuentos nazarenos, la maratón de la felicidad, la misa del gallo, la cena que ojalá fuese la última, la tranca pagana y la resaca herética que sólo San Alka (Seltzer) podrá quitarte con una imposición de burbujas.

Y todo para recordarnos a un personaje que se enfrentó a todo aquello que hoy lo celebra. Un personaje que hubiese despreciado su cumpleaños si hubiese visto en qué habría terminado la leyenda maravillosa esa del establo, la fe en los pobres y el ojo aquel de aguja por donde pasaría antes un camello que un rico indolente.

Dicen que no había en Chile navidades más tiernas que las que celebraban los Pinochet-Hiriart. Junto a un árbol nevado con una especie de caspa cara, frente a un nacimiento donde una pequeñas bestias motorizadas mugían o balaban, detrás un Papa Noel que cantaba un himno alpino, la familia Pinochet-Hiriart recordaba las bendiciones recibidas por Escrivá de Balaguer, el Papa en persona y el cardenal Raúl Silva Henríquez. El comunismo ateo había sido derrotado. Hasta el agnóstico Friedman aprobaba lo hecho. Por la chimenea de esa casa, en las estribaciones de los Andes, Noel, el escandinavo, bajaría a dejar a los nietos de Pinochet todos los regalos que podían hacerlos más felices aún. Amén.