"Violencia" por César Hildebrandt

Artículo de la sección MATICES del semanario "Hildebrandt en sus treces" N° 144.


Violencia


"Lima es una ciudad peligrosa", dicen los fujimoristas, que hicieron del Perú un país sometido al terror.
"Lima da miedo, los ladrones y las bandas hacen de las suyas", dicen los apristas, que desde hace años son dirigidos por un encumbradísimo asaltante.
"La televisión no tiene culpa de nada", dice un directivo de esa TV que pudre almas y roe niños y escupe mierda.
Así que, de pronto, sólo la Policía peruana es la culpable.
Y claro que es la culpable. Pero en ello se van años de desidia, de presupuestos magros, de corrupción consentida, de "segundos ingresos" lindantes con la ilegalidad, de días francos vendidos a la banca, de jefazos pestíferos respaldados por el poder político.
La violencia verdadera no es la que vemos en la tele, narrada por locutoras que fingen empatía y buscadores de rating que salivan cada sangre derramada.
La violencia es estructural en un país donde las leyes se burlan, los impuestos se evaden, las licitaciones se amañan, las obras públicas se venden bajo oscuras mesas, los congresistas se suben el sueldo sin merecerlo.
Es violento que el mayor partido político sea dirigido por un asesino y ladrón que jamás estuvo en prisión.
Es violento que la infección fujimorista se haya vuelto crónica y amenace con otra sepsis nacional.
Es violento que la prensa mienta cuando se trata de los grandes intereses y nos haga creer que este modelo del saqueo y de la no-planificación es el único que debemos seguir.
Hay violencia en la Sociedad Nacional de Pesquería cuando driblea las normas y depreda el mar que no considera ni peruano ni suyo.

Son violentos el taxista animalizado, el emprendedor que "la hace" sin pagar un solo impuesto, el notario que avala una perrada, el empresario que concierta con sus pares alzas dignas de un cartel, el microbusero que mató a Ivo Dutra (el que seguirá matando), el trámite que se inventa para hacerle más difícil la vida a la gente, el médico que desatiende a sus pacientes en los hospitales privados y en los públicos.
Violentas son la raspillada con tifoidea, la impunidad de los traficantes de terrenos, la burla cotidiana que padece la Constitución, la promesa electoral que se deshonró.
Es violencia el abogado que coimea al juez coimeable, el presidente regional archipodrido que se sigue llenando los bolsillos.
Violenta es la estupidez. Violenta y estentórea.
Violencia es llenar la televisión de monos calatos que se insultan y se manosean en los horarios infantiles. Violento es que el diario de mayor circulación del país sea un desagüe.
Violencia es la ignorancia generalizada, la falta de civismo, la incapacidad casi genética de pensar en los demás. Violencia es llamar a los bomberos por gusto y violento es jamás respetar los pasos de peatón. La imbecilidad moral es particularmente violenta.
Violento es arrojar una cáscara de mandarina desde un auto (Tico o BMW, elija usted), no respetar una cola, obtener un brevete comprándolo, donar plata en el colegio para que nadie se atreva a calificar a un hijo como se lo merece.
Violento es mearse en las bermas, hacer fiestas de mandriles excitados hasta las 5 de la mañana, no pagar los tributos del municipio y luego quejarse porque la basura no se recoge.

Violencia es escribir en los periódicos que en las empresas privadas no deben ser reguladas por nadie, que las empresas estatales tienen que desaparecer (eso es doctrina), que Chile es nuestro comprador natural (eso es memoria civilista), que el orden mundial vigente "civiliza", que el terrorismo islámico es el único enemigo y que la revolución tecnológica ha traído más cultura a todo el mundo.
Violencia es vivir en un país que siempre parece acéfalo y que es anómico por vocación y comodidad. Un país inconcluso gracias a una plutocracia a la que le convino vivir en esta tierra de nadie donde, al final, el orden lo restablecían los máuseres.
Violencia es decir que en la notaría Paino ocurrió algo insólito. Violencia es decir que las cámaras de seguridad nos han mostrado lo que no sabíamos, lo que -inocentes- ignorábamos, lo que -buenos muchachos- jamás supimos que estaba ocurriendo. No me jodan con tanta mentira.

The Beatles (White Album): Mi (auto) regalo de Navidad

Viernes 28 de Diciembre del 2012, no recuerdo la hora pero ya era de noche aunque no muy tarde, acababa de cobrar mi sueldo, recordé que durante la Navidad muy aparte de pasarla bien con la familia en casita y de "atragantarte" de comida no había recibido regalo alguno como usualmente se hace en estas fechas. No es la primera Navidad en la cual no había recibido regalos pero aquel viernes decidí que eso debía cambiar, "Al menos me haré mi propio regalo", pensé.

De todas las veces que salía a pasear por los centros comerciales o tiendas tenía ganas de comprarme algún libro o un disco pero nunca encontraba lo que buscaba o buscaba algo que me interesara y siempre a las finales me terminaba por aburrir y no compraba nada. Pero esta vez no, "Esta vez tiene que ser diferente" me dije, así que me aventuré a ir por enésima vez a la tienda Phantom del C.C. Jockey Plaza.

Recordé el "White Album", repentinamente recordé la info que revisé hace algunos años sobre aquel álbum doble que The Beatles lanzó en 1968. 

"¿Por qué no?", pensé.

Llegué feliz a casa !!


Completé mi proeza luego de búsquedas inalcanzables y agotadoras, aunque es claro que no será la primera ni la última vez que lo haré, veremos que pasa en este 2013, por el momento sólo me queda disfrutar de este genial disco. Muchos preguntarán el porqué de ese formato LP. Bueno, me gustan los vinilos, ¿Qué le puedo hacer? :)

Yay!

Es un disco compuesto de diferentes matices, empezando por mencionar algunos como el surf-rock de "Back in the U.S.S.R", la tranquila "Dear Prudence", el nuevo "reto" que Lennon pone hacia los fans que se encargaban de descrifrar sus canciones en "Glass Onion", "Ob-La-Di Ob-La-Da" (canción que en mi opinión es la más tarada que han sacado); más adelante viene la '5-secciones' "Happiness is a Warm Gun", la acústica "Blackbird", la barroca "Piggies", la western de "Rocky Racoon", la sugerente "Why Don't We Do It In The Road?", el estilo pop de "I Will", la tonada de "Julia", la rockera "Birthday", "Sexy Sadie" (una de mis favoritas del disco), la medio 'punkera' "Helter Skelter", la nuevamente acústica "Cry Baby Cry", la lenta "Revolution 1", la caótica avant-garde "Revolution 9" y despidiendo el álbum diciendo "Good Night".


Saludos!

Navidad

Cómo agnóstico es obvio que no veo la Navidad bajo un punto de vista religioso, sino como una etapa en la cual se invoca al amor, la unión, la amistad y la paz que mucha falta le hace a este mundo.

Feliz Navidad a cada uno de ustedes. :)

"¡Pobre Jesús!" por César Hildebrandt

Artículo de la sección CELEBRACIÓN del semanario "Hildebrandt en sus trece" N° 136.

¡Pobre Jesús!

Aquí hay papanoeles que sudan bajo el disfraz invernal que los castiga y nacimientos de Belén hechos de cartón piedra mientras la gente escucha villancicos y las tiendas venden como nunca y a los pavos les vuelan las cabezas en un holocausto de huidas y plumas y hay una masacre paralela de pollos bendecidos y ofertas que no se repetirán y ferias repentinas que cesarán el 26 de diciembre, alabado sea el Señor.
Y muchas ratas blancas atronadoras, cielos que se iluminan con la pólvora, fuegos santos que te revientan los oídos. ¡Aleluya!

Y todo para recordarnos, dicen, el nacimiento de un niño que, ya crecido, se indignó con los mercaderes que merodeaban las sinagogas, con los hipócritas que juzgaban más el tener que el ser y con el establecimiento y la jerarquía que roma había impuesto con la anuencia hebrea riquería nativa, en las tierras de Judea.

Gracias al consumismo alentado por los folletos, la tele, la radio o los idiotas chistosos de RPP, el nacimiento del Dios encarnado de los católicos se convierte, al final, en una Barbie con cara de zorra, un peluche que llamará a todos los ácaros o una alhaja que al revolucionario de Galilea que dormía en un pesebre (pesebre: cajón donde comen las bestias, DRAE) hubiese indignado como ostentación y frivolidad.

No sólo hay papanoeles sudando la gota del subempleo sino nieves de farsa, trineos jamás vistos en el subtópico y -voy a vomitar- mensajes publicitarios donde las cosas que se venden pretenden ocultarse en una maleza de palabras beatíficas. Uno se acercará a Dios sacando el dinero plástico, comprenderá la inmaculada concepción entrando a un Ripley en día de gangas, repetirá el milagro de los panes y peces multiplicando su capacidad de endeudamiento, alabado sea el Señor. Y en la publicidad de canal 2 saldrá Lúcar con cara de discípulo y Beto Ortiz con expresión de estar pensando en un guardia suizo de la basílica de San Pedro.

RPP, la radio que más cerca estuvo de Fujimori, también nos habla del espíritu de la navidad y el mismo locutor que nos hace tomar la cerveza de todos los peruanos hasta que nos den diablos azules nos llama ahora a ver los copos de nieve de la publicidad, la bolsa de los repartos compasivos y el mensaje de Cristo comprimido en una tarjeta del Scotia Bank, sucursal del paraíso jamás perdido y siempre encontrable si uno tiene el efectivo suficiente.

-Jojojojó -gruñen los avisos antes de decirnos que en tal tienda por departamentos ha nacido un Jesús a transistores y unos renos con chips que llegan a volar y mordisquear el pasto de tartán donde tan bien simulan.

Luego están las señoras que se dedican a la caridad -que es la justicia por sorteo-, los escuadrones regalones, las campañas de los descuentos nazarenos, la maratón de la felicidad, la misa del gallo, la cena que ojalá fuese la última, la tranca pagana y la resaca herética que sólo San Alka (Seltzer) podrá quitarte con una imposición de burbujas.

Y todo para recordarnos a un personaje que se enfrentó a todo aquello que hoy lo celebra. Un personaje que hubiese despreciado su cumpleaños si hubiese visto en qué habría terminado la leyenda maravillosa esa del establo, la fe en los pobres y el ojo aquel de aguja por donde pasaría antes un camello que un rico indolente.

Dicen que no había en Chile navidades más tiernas que las que celebraban los Pinochet-Hiriart. Junto a un árbol nevado con una especie de caspa cara, frente a un nacimiento donde una pequeñas bestias motorizadas mugían o balaban, detrás un Papa Noel que cantaba un himno alpino, la familia Pinochet-Hiriart recordaba las bendiciones recibidas por Escrivá de Balaguer, el Papa en persona y el cardenal Raúl Silva Henríquez. El comunismo ateo había sido derrotado. Hasta el agnóstico Friedman aprobaba lo hecho. Por la chimenea de esa casa, en las estribaciones de los Andes, Noel, el escandinavo, bajaría a dejar a los nietos de Pinochet todos los regalos que podían hacerlos más felices aún. Amén.

¿Qué se celebra con el triunfo de Obama? - Dead Enough: The Reality of the "Lesser Evil" por Chris Floyd

Traducción del artículo original "Dead Enough: The Reality of the 'Lesser Evil" de Chris Floyd, publicado en la sección OPINION del semanario "Hildebrandt en sus trece" N° 131.


¿Qué se celebra con el triunfo de Obama?

Quisiera hacer una simple pregunta a quienes ahora se congratulan por la relección de Barack Obama como si se tratara de un triunfo de los valores decentes, humanos y liberales sobre la perfidia que rezuman los postulados republicanos: ¿Está este niño lo bastante muerto para nosotros?




Este niño pequeño se llamaba Naeemullah. Estaba en su casa -tal vez jugando, durmiendo o comiendo- cuando un avión militar teledirigido (dron) estadounidense disparó un misil hacia la zona residencial donde vivía, en Pakistán, y voló en pedazos la  casa de al lado.

La metralla y los escombros atravesaron las paredes de la casa de Naeemullah y destrozaron su cuerpo. Cuando terminó el ataque -cuando dejó de acechar sobre el pueblo el zumbido del avión enviado con sabiduría agustiniana por el Nobel de la Paz, ensombreciendo las vidas de sus indefensos habitantes con la amenaza terrorista de la muerte inminente- trasladaron a Naeemullah al hospital de un pueblo cercano.

Fue allí donde tomó la foto Noor Behram, residente en Waziristán del Norte y cronista de los efectos de la guerra de los aviones teledirigidos por órdenes de Obama, Nobel de la Paz. En el momento de hacer la fotografía, Naeemullah estaba agonizando, Murió una hora más tarde.

Murió.

¿Está lo bastante muerto para vosotros?

¿No está lo bastante muerto para alterar de algún modo vuestro baile de la victoria? ¿Lo bastante muerto para perturbar las próximas fiestas de toma de posesión? ¿Lo bastante muerto para empañar, aunque sea un ápica, vuestro exultante júbilo ante el hecho de que este gran hombre, ejemplo de integridad, decencia, honor y compasión, pueda continuar con su noble liderazgo sobre la mejor nación de la historia del mundo?

Antes de las elecciones oímos hablar mucho de este concepto del "mal menor". Desde destacados disidentes antiimperialistas como Daniel Ellsberg, Noam Chomsky o Robert Parry hasta innumerables blogs progresistas y conversaciones personales, todos coincidían en este argumento básico: "Sí, los ataques de los aviones teledirigidos, la destrucción de las libertades civiles, los escuadrones de la muerte de la Casa Blanca y todo lo demás es malo; pero Romney sería aún peor. Por tanto, con grandes reticencias, tapándonos la nariz y moviendo la cabeza con pesar, habrá que elegir el mal menor de Obama y votar en consecuencia".

Entiendo ese argumento, de verdad que sí.

Pero he aquí lo que no entiendo: el sentido del triunfo, la exaltación y el júbilo que han mostrado tantos progresistas, liberales y "disidentes" por la victoria de este "mal menor". ¿Dónde fueron a parar las reticencias, el taparse la nariz, los movimientos de cabeza quejumbrosos? ¿No deberían lamentarse por el hecho de que el mal haya triunfado en Estados Unidos, aun cuando, en su opinión, sea un mal "menor"?

Si realmente creíais que Obama era un mal menor -un 2% menos malo, según creo que dijo en una ocasión Digby al describir a los demócratas en 2008-, si realmente os parecían vergonzosas y criminales las guerras de los aviones teledirigidos, los escuadrones de la muerte de la Casa Blanca, los rescates de Wall Street y la absolución de los torturadores y todo lo demás, ¿Cómo os puede alegrar que continúe todo esto? Y no solo os alegráis, sino que seguís despreciando a quienes se han opuesto a perpetuar este sistema.

El triunfo de un mal menor no deja de ser una victoria para el mal. Si tu barrio se halla bajo la tiranía de una guerra entre facciones mafiosas, tal vez prefieras que gane el bando que a veces reparte unos cuantos jamones gratis en lugar de sus rivales si son más tacaños; pero, ¿te regocijarías si tu barrio siguiera bajo la tiranía de criminales asesinos? ¿No estarías triste, abatido, desanimado y descorazonado al ver cómo persisten la violencia, el asesinato y la corrupción? ¿No lamentarías que tus hijos tuvieran que crecer rodeados de todo eso?

Entonces, ¿dónde están los lamentos por el hecho de que nosotros, como nación, hayamos llegado a tener que elegir entre asesinos, entre saqueadores? Aunque consideremos que teníamos que participar y elegir entre una de las horribles opciones que se nos ofrecían - "¿Quiere que sean los demócratas quienes maten a estos niños, o prefiere que sean los republicanos?"-, ¿no debería ser este período poselectoral un momento para afligirse en vez de saltar de alegría por el triunfo, regocijarse frívolamente y descalificar con desprecio a los "perdedores"?

Si de verdad sois "malmenoristas" -si se trata de una elección moral genuina que habéis hecho con reticencias, y no una racionalización para dejaros llevar por un partidismo irreflexivo y primitivo- sabréis que en estas elecciones hemos salido perdiendo TODOS. Aunque creáis que podría haber sido peor, no por ello deja de ser muy malo. Vosotros mismos habéis proclamado que Obama era el mal, solo que un poco "menor" que su oponente (quizás un 2%). Y por eso el mal que vosotros mismos habéis visto, señalado y denunciado va a continuar. Repito entonces mi pregunta: ¿qué motivos tiene esto de júbilo, gloria y triunfo? Aunque creyerais que era inevitable, ¿por qué celebrarlo? Preguntaos, reflexionad: ¿qué es lo que estáis celebrando? ¿La muerte de este niño y la de otro centenar como él? ¿La de un millar como él? ¿La de quinientos mil como él? ¿Hasta dónde pensáis llegar? ¿Qué es lo que no vais a celebrar?

Es así como paso a paso, dándole la mano al "mal" menor, nos estamos hundiendo cada vez más en el abismo.

Andrea True: "More More More! How Do You Like It?"

Esto es muy gracioso, no creo que mi cerebro ande mal, no lo siento así, pero estuve casi todo el santo día con esta canción una y otra vez XD!

Recuerdo esta canción muy pero muy bien, era en las épocas de Stereo 100 FM, ¿Se acuerdan de esa radioemisora? Para los que no, pues Stereo 100 FM era en los 90's lo que ahora es Radio Mágica. Pero como siempre, en aquel entonces yo era muy niño y no tenía idea del nombre de la canción ni quién la cantaba, como tampoco la radioemisora lo mencionaba (cosa que hacía con muchas canciones ¬..¬).

Pero gracias a Midomi, un sitio web que permite buscar canciones en este tipo de casos con sólo cantar o tararear una parte de la canción pude dar con esta canción interpretada por Andrea True, cantante y actriz porno estadounidense, que logró hacerse famosa durante la fiebre de la música disco con su único éxito: "More More More" en 1976 llegando a ser un hit en las listas Billboard. En el 2002, la canción fue considerada parte de los 100 Greatest One-Hit Wonders de VH1.

True falleció el 7 de Noviembre del 2011 debido a una insuficiencia cardíaca a los 68 años, sin embargo los comentarios positivos en YouTube y la parodia hecha al personaje de "Moe" en Los Simpsons la siguen manteniendo en el recuerdo.


More More More (Album Version)




More More More (Single Version)




Más Más Más (More More More - Spanish Version)

*weird*



*Dancing as I can*